La fuerza vital

Entrenar cada día requiere fuerza de voluntad. Pero exigirte al máximo es otra cosa, es ir más allá.  En los últimos meses, me había acomodado saliendo a rodar a un ritmo cómodo, no demasiado exigente. El simple hecho de no quedarme tirado en el sofá era suficiente para que me conformara con el trabajo realizado. Ahora el Desafío Doñana reclama algo más de mí.

Esta semana ha subido un puntito la intensidad de los entrenamientos. Desde que estoy a las órdenes de Merchán, tengo un plan de trabajo y de comidas que me guía y me orienta. Un plan exigente gracias al cual estoy conociendo que puedo ir más allá. En este programa, los miércoles nos encontramos en un parque para hacer las tan temidas series.

10 minutos de calentamiento son el prólogo para lo que se nos viene encima. Toca otra vez apretar los dientes, respirar el polvo que levantamos a nuestro paso, tener vergüenza torera para no quedarte descolgado.

El programa de hoy se puede resumir así: 2x(2.000/2’+1.000/1’+500/30”). A simple vista, puede parecer una de esas ecuaciones que tanto me costaba despejar en mi época de instituto. Ojalá fuera eso. El problema que ahora toca resolver consiste en dos bloques, cada uno formado por series de 2.000 metros, dos minutos de recuperación; 1.000, 1 minuto; y 500 y 30 segundos. Y vuelta a empezar.

El primer bloque lo cubrí ligeramente por encima de mis expectativas, pero sin sufrir demasiado. A 4’20” el kilómetro. Nada que no hubiera hecho antes. El segundo fueron palabras mayores. Merchán quiso llevarnos en la parte definitiva del entrenamiento, que no nos acomodáramos. Y ahí es donde tocó sacar la fuerza vital.

Cuando tus reservas físicas y mentales se han agotado, cuando no te queda ni un gramo de energía, es momento de tirar de esa fuerza vital. Un concepto que podría explicarse recurriendo a la filosofía de La Guerra de las galaxias, y que alude a ese campo de energía metafísico formado por todo lo que nos rodea. No es que me haya convertido en un caballero Jedi ni que vaya a hacer el casting para interpretar a Luke Skywalker. Simplemente, es algo a lo que recurres para conseguir tu objetivo. Esa fuerza vital fue la que me ayudó a terminar el entrenamiento.

No sé de dónde saqué las energías, pero lo conseguí. El segundo bloque volé a 4 min/km con algunos picos en los que bajé de esa barrera psicológica que jamás había derribado. Merchán hizo de liebre y sus ánimos me llevaron hasta el final. Me pedía que sacara todo lo que llevaba dentro, que me vaciara, que pensara en positivo, que buscase recursos con los que completar el entrenamiento. Me alentaba, buscaba imágenes positivas, motivación para que mis piernas corrieran cada vez más rápido…

Jamás he corrido a una velocidad tan alta como lo hice en este entrenamiento. Pero este ritmo lo tenía en mi cuerpo. Solo hacía falta sacarlo. Había que bucear en los más profundo de mi ser para alcanzar esa fuerza vital. Y el que busca, encuentra.

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