María de Arco

El deporte es casi tan clasista como la Francia de principios del siglo XV que le tocó sufrir a Juana de Arco. Una nobleza que fundamenta sus riquezas y privilegios en el linaje, en el orden establecido. Y un pueblo llano que asume (no le queda otra) esta situación de desamparo.

Poco han cambiado las cosas medio milenio después, las diferencias entre ricos y pobres siguen siendo insalvables. El fútbol es el deporte rey, el que acapara los focos y las portadas de periódicos. El de los contratos de televisión millonarios y el de los sueldos estratosféricos. Ése que premia a unos pocos, y condena al resto al ostracismo. Así de real y así de injusto.

El sacrificio que se le supone a estos nuevos ídolos del papel couché, con un estilismo más propio de cantantes de Operación Triunfo, es mínimo si lo comparamos con el de los deportistas de otras especialidades. Los esforzados ciclistas, atletas o nadadores trabajan de sol a sol y se dejan la vida forjando un sueño que quizás nunca hagan realidad. Mientras, los futbolistas se pasan más tiempo delante del espejo retocándose el peinado de moda y ciñéndose el último modelito de Dolce&Gabbana para aparecer en las ruedas de prensa con el manido tópico de “no hay rival pequeño”.

Contra esa sociedad estamental quieren levantarse un puñado de deportistas que merecen nuestra atención. Una de ellas es María Pujol, con la que ayer tuve el privilegio de entrenar. La triatleta andaluza es top en su especialidad, ocupa los primeros lugares del ranking nacional, compite con los mejores en el Circuito Mundial y sueña con estar en los Juegos Olímpicos el año que viene. Méritos suficientes para que un informativo de televisión le dedicase, al menos, 30 segundos. Quizás es mucho pedir, posiblemente robarle ese preciado tiempo sea un pecado pudiéndoselo dedicar al picor en el dedo meñique de Cristiano Ronaldo.

Pero María quiere resistirse, luchar contra el poder establecido. Como hiciera Juana de Arco siglos atrás. Y eso la ha arrastrado en algunas ocasiones a la hoguera metafórica del ostracismo. Pero esta sevillana es valiente y no se da por vencida. Lo comprobé en los 50 minutos que pude compartir con ella corriendo por el Parque de María Luisa. Apenas me dejó hablar. Entre su ágil verborrea y el alto ritmo que impuso, yo no pude esbozar una palabra, así que me limité a escuchar. Comprendí lo sacrificado que es su trabajo, y lo mal recompensado que está. En su caso, dejó atrás a su familia y a sus amigos intentando mejorar como deportista, se marchó a otra ciudad para luchar por un sueño.

Ahora pelea por algo que se le debería suponer a un deportista de elite: una remuneración digna. Los tiempos que corren no son los más boyantes para requerir altas prebendas de patrocinio. Pero la justicia se debería imponer, y para ello esperamos a que aparezca una especie de Robin Hood, ése que le quitaba el dinero a los ricos para dárselo a los pobres. Solo así podremos tener un deporte sin escalafones sociales. Ese deporte que fomenta los valores del esfuerzo y el sacrificio, el de la dedicación para superar tus metas. El que sirve para dar ejemplo y el que es espejo en el que muchos nos miramos para mejorar en nuestra vida.

Así que solo puedo decirle una cosa a deportistas como María: seguid así, somos muchos los que os consideramos los auténticos deportistas.

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4 respuestas a María de Arco

  1. Juan Ramas dijo:

    Gran articulo y bellas palabras. Es muy importante que nos unamos cada vez más personas, empresas, instituciones, colectivos y un largo etc para ayudar a grandes personas/deportista que se dejan diariamente la piel en los éntrenos y sin ningún tipo de apoyo.
    Ell@s tiene que dedicarse a entrenar y nosotros a portarles valor, seguridad, apoyo y compromiso. Ayer nos conocimos y de verdad que fue un placer. tenemos que seguir buscando a gente comprometida porque seguro que nosotros nos somos los únicos.
    Un abrazo
    Juan Ramas

    • Juan, como te dije ayer, comprobé que somos gente inquieta. Podemos hacer grandes cosas, simplemente hemos de aportar cada uno desde nuestro campo. Es bueno que nos hayamos encontrado, y que María vaya descubriendo que puede trabajar con mayor confianza y seguridad, con el respaldo de un equipo de trabajo como el vuestro y con el apoyo de los Medios de Comunicación. Es fundamental y se lo merece.
      Un abrazo fuerte, Juan!

  2. MP dijo:

    GRACIAS!!!, con gente como vosotros da gusto.
    A cambio os sacaré de punto para poneros más fuerte que el vinagre!!!!!!!!
    Un beso para los 2

    • Más fuerte que el vinagre es avinagrao, jajaja!!!! A mí, con días como ayer, me pongo para el Desafío Doñana como una moto, no hay quien me pareeeee!!!! Seguro que compartiremos más días como el de ayer, y espero que con Juan también salgamos juntos, eh!

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