Plan B

Siempre hay que tener un plan B, por si surge cualquier imprevisto. En mi caso, me gusta ser prevenido y eso me hace pensar algunas veces más allá de los propios acontecimientos. En el caso que me traigo entre manos, vino bien anticiparse a los hechos. El apretado cuadrante de entrenamientos marcaba el domingo como la primera salida de cuatro horas en bicicleta. Pero este fin de semana tengo la agenda más cargada que nunca así que, como mucho, podré sacar un par de horas cada día. De manera que decidí alterar levemente mi plan de trabajo y adelantar al jueves esa tirada pedaleando.

Eso sí, teniendo en cuenta que trabajo por las mañanas y que a las 21h30 anochece, solo tenía para salir un pequeño margen a partir de las 17h30. Unas horas muy poco recomendables teniendo en cuenta el calor de agosto. Para complicar aún más las cosas, a las 16h30 habíamos quedado Merchán y yo para nuestra cita mensual y a las 21h tenía masaje en OfSalud. La única solución que se me ocurrió fue irme a la clínica, pasar la tarde entera con ellos y pedalear sobre el rodillo.

Ya es un logro pasarte cuatro horas encima de una bicicleta. Así que imagínate lo que es hacerlo en estático, sin moverte, sin ver ningún paisaje alrededor salvo las cuatro paredes de la sala en la que pasé la tarde. Gracias a los ánimos de los chicos de OfSalud la primera hora se me pasó rápida. Nieves, David y Manu se pasaban de vez en cuando y me daban conversación. También los pacientes que me observaban entre sorprendidos y admirados.

Para hacer más llevadera la tarde me llevé los auriculares y durante un rato estuve oyendo música. También aproveché para interactuar por redes sociales con la gente. Muchos de vosotros me disteis un aliento fundamental para podre sobrellevar el entrenamiento. Estos fueron algunas de las perlas que dejásteis:

Ricardo Cabrera: “Tío, estás como una cabra!!! Eso no debe de ser sano.”

Paco Anguita: “Ánimo, crack, que solo te quedan 180 minutillos.”

José Manuel Alberto: “Rafa… Rafa… Rafa… Rafa.. Y el respetable vitorea su nombre para dar ánimos al deportista andaluz”.

Juan A. Gómez: “Vamos, Rafa!”

Eugenio Moreno: “Mucho ánimo! Creo que lo más duro de 4 horas de rodillo debe ser la MONOTONÍA…QUE MIEDO!!!

Joaquín Marín: “Desde luego problemas de tráfico no vas a tener ninguno”.

Nacho Vega: “Ánimo!”

Eduardo Salmerón: “Deja el facebook mientras pedaleas, que te puedes caer!!!”

Nuria Lama: ” Qué buena cara!!! Venga, que ya llegas…”

Antonio Jesús Marín: “DIOS!!! El rodillo y la natación (línea azul y más línea azul) lo dejo para auténticos MACHACAS!!! Vamos!!!”

José Antonio Salido: “Arribaaaaaaaaaa!!!!”

Manuel del Valle: “Una duda: ¿la natación no te habrá dado por hacerla en la bañera no? jajajajajaja!”

Joaquín Marín: “Venga, que ya estás ahí, makina, ojo con los abanicos y atento en el sprint con Cavendish.”

Ricardo Cabrera: “Diossssssssss!!! Eres mi heroe, tío, de verdad, que creía que no lo conseguirías!! GRANDE!!”

A todos, muchas gracias por vuestro aliento. De verdad, no sabéis cuánto me ayudásteis. Era como si estuviera en la carretera y vosotros en la cuneta dándome ánimos. Insisto, gracias!

Todo este tiempo pedaleando lo sobrellevé gracias a vuestros mensajes y a la paradita de cada hora que hacía para ir al servicio. Al menos en ese tiempo podía estirar un poco y relajarme. Porque no sabéis lo cansado que acaba uno sin parar de pedalear. A diferencia de hacerlo en el asfalto, la bici en rodillo es muchísimo más dura. No tienes cuestas abajo, por ejemplo. Por lo que no hay un solo descanso para dejar de mover tus piernas. Además, la monotonía se apodera de ti al ver siempre el mismo horizonte. No cambias el paisaje, el escenario permanenece inalterable. En mi caso, la puerta de la habitación en la que estaba fue lo que tuve durante cuatro horas delante mía.

A partir de las dos horas y media ya no sabes ni en qué posición ponerte. No te encuentras cómodo y empieza a dolerte todo. Finalmente, decidí que a las tres horas me bajaba. Era un entrenamiento respetable. Además, dicen que en rodillo el tiempo que estás rodando es un 25% más de lo que harías si estuvieses en asfalto. De manera que, haciendo un cálculo rápido, tres horas en estático sería el equivalente a cuatro en carretera. Por tanto, me afané en llegar a ese tiempo. Pero, cuando me bajé de la bici, Merchán me dijo que para arriba, que no parase hasta terminar con lo establecido. A regañadientes lo hice. Ya no me quedaban fuerzas. En ese momento, pensé que si era capaz de hacer aquéllo, sería capaz de cualquier cosa. Era una prueba que me estaba poniendo, un obstáculo más que superar en busca de mi objetivo.

Tomé barritas, bebí agua, busqué en lo más profundo de mi ser para encontrar la motivación. Y así fue como lo conseguí. Cuatro horas montado en un rodillo. Suena a locura. Para mí es una proeza. Y una manera de demostrarnos que somos capaces de cualquier cosa. Solo hay que proponérselo. Después tuve como premio el masaje de Manu y la admiración de todos vosotros. Así que mereció la pena.

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4 respuestas a Plan B

  1. Jose Manuel de Alberto dijo:

    Eres un crack!!! Me alegro que terminases esas 4 horas de rodillo…. (y como se te ocurre bajarte de la bici delante de Merchán a falta de una hora… ains).

  2. Lorena Peña dijo:

    La verdad que tiene que ser duro..no puedo decirlo por experiencia propia, pero veo cada día a personas como tú trabajar así en la clínica. Me doy cuenta como se les van cambiando la cara con el paso de los minutos..las horas..cada vez se van poniendo mas rojitos jajaja. Gracias a personas como tú hacen que me guste cada día más mi trabajo. Un día cualquiera llaman a la puerta, abro y me encuentro a una persona con ganas de lograr algo, tienen necesidades y yo me siento supeorgullosa porque tenemos lo que necesitan..les enseño nuestro servicios y a medida que voy enseñandoles cada consulta se van asombrando más de lo completos que somos (y más cuando encima les comento que dentro de poco incorporaremos un gimnacio). Después va el día a día..van por allí con ganas de entrenar y los veo como se van superando así mismos, hasta con resultados que ni ellos imaginaban que conseguirian y se van para sus casas orgullosos por el día de trabajo realizado. Hasta que llega el RETO, el evento deportivo esperado por el que tanto se ha luchado, y allí estoy yo..que apenas sabía de deporte cuando entre por primera vez por la puerta y ahora estoy con la organización, dentro del todo el epicentro. Veo a los atletas unos minutos antes todos nervisos estirando, a ver como se va a dar la prueba…y lo más gratificante es cuando los veo llegar a meta, rojitos, dandolo todo y que te digan con una sonrisa de oreja a oreja que todo a salido mejor que bien!! Más gratificante aún es cuando después de eso siguen viniendo y sigo abriendoles la puerta día a día.

    • Tenéis que sentiros orgullosos por el trabajo que hacéis. Una parte importante del éxito la tenéis vosotros y cada uno desempeñáis una labor igual de importante. Es abrir la puerta de Ofsalud y encontrar una sonrisa detrás de esa puerta, gente amable con ganas de trabajar y ponernos las cosas más fáciles. Nos vemos el miércoles!

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