Disfrutando el paisaje

Uno de los grandes placeres que me está reportando la preparación del Andalucía Desafío Doñana es la cantidad de paisajes que estoy descubriendo. Parajes maravillosos de los que apenas nos percatamos por el trepidante ritmo de vida que llevamos, pero que están a la vuelta de la esquina. Salir en bici este verano me está permitiendo disfrutarlos y saborearlos, y eso hace más llevadero el esfuerzo.

El pasado sábado me tocaban dos horas y media de intenso pedaleo, que se harían más duras aún si cabe por el calor reinante estos días. Por suerte, un buen amigo que se conoce el terreno al dedillo me recomendó una ruta sin apenas tráfico y con unas vistas increíbles. Seguí su consejo, y no me arrepentí.

Muchas veces, lo más hermoso lo tenemos al alcance de la mano. Lo que ocurre es que nuestras ocupaciones diarias, el trabajo, la rutina, no nos permite abrir un paréntesis para hurgar en la belleza de nuestros parajes, en la hermosura de nuestra tierra. Por eso, hacer deporte es una excelente forma de encontrarte con lo inesperado, de paladear escenarios casi de película, de sorprender a tus sentidos. Afortunadamente, Andalucía nos regala una gran cantidad de paisajes en los que regodear nuestra mirada.

Pedalear así hace que te olvides del esfuerzo que tienes que hacer, te transporta a otros mundos. A mí me llevó a mi infancia, a los años en los que jugaba por esos campos, cuando me escondía por las mismas alamedas por las que ahora pasaba montado en bicicleta. Unos árboles que crean un ambiente místico, de luces y de sombras, de contornos y suaves siluetas modeladas por los rayos del sol. Un astro rey que a duras penas podía traspasar las ramas, con lo que la temperatura era mucho más agradable.

Alamedas, campos de maiz, viejos puentes de piedra, acequias. ¡Cuánto tiempo sin ver una acequia! Escuchar el fluir constante del agua, cayendo a borbotones. Agua limpia, cristalina, que bebíamos de pequeños sin temor a ninguna infección. Esta vez no me atreví a refrescar mi boca bajo ese torrente. Demasiado mediatizado por las nuevas costumbres de higiene.

De repente, este cuadro en el que predominaban los tonos verdes se tornó en un lienzo con amarillos y ocres. Los árboles dejaron paso a un escenario fantasmagórico de caliza y arcilla, de figuras imposibles creadas por la naturaleza. Si dejas volar tu imaginación, serás capaz de ver elfos, enanos y demás criaturas fantásticas vagando por esos montes inhóspitos en los que únicamente hay rocas. Todo es cuestión de fantasear.

Al regresar del entrenamiento, lo primero que hice fue coger el teléfono para llamar a Juan. Le agradecí su sabia recomendación. A unos pocos kilómetros de casa tenía un mundo nuevo por explorar. Y, además, haciendo deporte. Un doble placer que está mucho más cerca de lo que creemos.

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3 respuestas a Disfrutando el paisaje

  1. mario rodriguez villegas dijo:

    Que bello lugar Rafa, creo que disfrutaria mucho correr en esos hermosos parajes. En mi tierra, aprovecho para correr entre el verdor y los animales y es una experiencia inolvidable.

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